Lucía 6 años después Estaba cansada, los tobillos se me estaban empezando a hinchar y no aguantaba más las ganas de hacer pis, este segundo embarazo me estaba resultando un poco más molesto que el primero. En la última ecografía la doctora nos había revelado que esperábamos un varón, y que por lo que se veía era mucho más grande de lo que había sido Roma y por eso presionaba aún más mi vejiga. Entré el auto al garaje y bajé apresurada porque tenía miedo de no llegar. Pasé por la cocina y ahí estaba Fabio preparando el almuerzo —Petisa llegaste— se acercó para saludarme—. Estas bien?- dijo al ver que cruzaba las piernas fuertemente. —Tu hijo que no para de moverse y me estoy haciendo pis— grité entrando al baño de la planta baja. Al cabo de un rato regresé a la cocina y me quedé mirá

