Desde aquella noche que Christian me miró de la peor manera posible no me he vuelto a dirigir la palabra, !es un imbécil! yo soy quien debería estar enojada ¡Me engañó! y duele. En el desayuno nadie hablo, la tensión se sentía en el ambiente. Quedaban exactamente cuatro días para mi boda y ya estaba ansiosa y muy nerviosa, mi vestido llegó hace unos minutos y puedo dejar de quedar maravillada, es precioso. —Vamos amor, quiero verlo. Negué y bese los labios de mi prometido. —No, hasta ese día, aguántate — soltó una carcajada y me beso. Escuchamos como alguien aclaraba su garganta y de inmediato volteamos a ver. Christian estaba allí mirándonos con cara de pocos amigos, Dylan río con diversión y algo vengativo, me pegó a su cuerpo bruscamente que me queje involuntariamente y luego esta

