Sus pensamientos fueron cansando su mente hasta hacerla cerrar los ojos en un sueño profundo. Su madre entra minutos más tarde a su habitación, con la ausencia de sueño evidente. Le preocupaba Emmaline. No era paranoia, no era desconfianza, era miedo...miedo de que terminara como terminó Jade. Le acarició el pelo despacio. Recorriendo el rostro de su única hija con la mirada. Había crecido tanto, que se preguntaba cómo había pasado tan rápido el tiempo. Le reconfortaba saber que había decido rehacer su vida amorosa. Ella nunca le comentó como se acabó lo de Jonas, pero conocía a su hija y vio sufrimiento a su lado, aunque ella nunca reconoció a su madre. Y ahora, no podía testificar que Emmaline estaba enamorada, pero veía como miraba a ese chico y sin dudas reflejaba sentimientos hacia

