Todavía sentía la molestia de aquella noche. Mi comportamiento está mal y mi cerebro me advierte pero mi cuerpo hace caso omiso. Jade sigue aquí, en mí y entre los cinco, no puedo negar lo que me sucede internamente pero tampoco el hecho que ella tenía antes todo lo que me están ofreciendo ahora. Comprarme con ella nunca fue una posición mía, sin embargo al morir parecía que todos lo hacían. Me molestaba, me exasperaba y si tomo el mismo camino que ella daré oportunidad a que vuelvan a ese criterio. Necesito al mejor matemático que exista para que resuelva el problema de mi vida. O tal vez lo que necesite sea un psicólogo. ¿Los criterios pesan más que lo enciende en mi interior? Después de trabajar en el negocio de mis padres y de escuchar los comentarios de Thomás, el vecino promi

