4. Emmaline

1299 Palabras
Mentira. Realmente no dejaré de seguir investigando. La policía es incompetente. Además si el culpable está en esa escuela, que es lo más seguro, con el dinero de papá lograrán salir ilesos. —Así es mejor cariño —declara—. Mira te he traído las cosas de Jade. Tu eras como su hermana. —No Jane. No puedo aceptarlo. No quiero ocupar el lugar de J, tampoco quedarme con todo lo que era de ella —manifiesto. —Por favor Emmaline. Jade querría que tuvieras todas las cosas de ella. Sabes la cantidad de veces que me pedía que les hiciera vestidos a ambas. —Jane, no, no me pongas en una situación difícil... —Emmaline no está en discusión. Por tener las cosas de ella no estás ocupando su lugar. Me ocuparé de que ingreses a esa universidad cariño. Cuídate, por favor.—Deja las bolsas frente a mí, deposita un beso en mi mejilla y se marcha. La calidad de persona de Jade de seguro es de su madre. A pesar de tener poder y prestigio siempre se ha comportado natural. Vuelvo a acordarme de Jade, vuelve la tristeza en mí. Utilizo mi hora de almuerzo para ir al cementerio. A una distancia prudente de su tumba observo alguien parado frente a esta, quedando de espaldas a mí. —Princesa, ¿por qué lo hiciste?. Eras mi chica, la única que llamaba mi atención, la única que me hacía enloquecer en los lugares prohibidos. ¿Por qué me traicionaste así?. Con todo el dolor del mundo tengo que aceptar que estás dónde mereces. ¿Qué mierda? Es Jasper. Las palabras de Jasper puedo interpretarlas de varias maneras. En primer lugar queda en mi lista como principal sospechoso de la muerte de J. En segundo lugar parece que estuvo involucrado sentimentalmente con Jade. Ella jamás me comentó algo como eso. Su novio era Jacob. Me acerco despacio a él. Al sentir pasos a su espalda se voltea. —Emmaline —comenta alarmado—. ¿Cuánto tiempo llevas ahí? —¿Qué respuesta quieres? —inquiero—. Podría decir lo que tus oídos quieren escuchar. —Siempre tienes ese aire de seguridad y no eres más que una simple panadera —comenta. Venir aquí a hablarle a mi amiga era todo lo que quería en mi hora de almuerzo, si sabía que me encontraría a este hombre aquí hubiese venido a otra hora. —Siempre tienes aires de grandeza, eres narcisista, altanero, insoportable. Te crees un partidazo con el cabello ese falsamente rojo y esos ojos sin gracia. Tus labios son muy finos, que horror, besando a un sapo se disfrutaría más. Sabes por qué follas, por la plata de tu padre, porque juegas a las tres flores en la escuelita esa y por el sobrenombre que se han inventado. Lo último que dije si fue cierto, pero con respecto a la descripción de él no fue del todo una verdad. Él chico no es un espanto como se lo hice creer. No le veo gracia, pero hay que reconocer que sus atributos están. Es alto, delgado, pero no al punto de consumirse, tiene músculos notables, con un tono blanco de piel. Sus ojos son carmelitas y su pelo como mencioné anteriormente rojo está en modo despreocupado. Él me observa por segundos. No sé si me analiza, no sé si busca las palabras perfectas para responderme, no sé si pretender intimidarme. La verdad es que no es la primera vez que tenemos estos encuentros. Realmente no nos podemos ver. Él, por el hecho de que sea una "pobretona" y yo por su egocentrismo. —¿Quieres saber dónde realmente tengo la gracia? —inquiere. —Es que me aburres tanto que saber dónde radica tu gracia me da absolutamente igual —contesto—. Ve a teñirte el pelo, revisarte el ego, aumentantarte los labios, hacer ejercicio, broncearte y déjame los minutos que me dan de almuerzo como simple panadera para comunicarme en paz con mi mejor amiga. Vuelvo a dejarlo sin palabras, vuelvo a hacer que se calle por segundos. —No te conviene estar en guerra conmigo —declara. Doy tres pasos hasta que estoy muy pegada a él. —Que miedo tengo. El niño de papi mandará a cerrar el negocio de mis padres o no, ya sé, me asesinarás —manifiesto cerca de su cara. Él me mira enfadado, pero no me intimida. —¿De qué mierda hablas? No soy un asesino —expresa—, pero si puedo hacer cerrar tu asquerosa panadería. —Hazlo. Anda, no te detengas. Verás de lo que soy capaz de hacer cuando hieren a alguien que quiero. No te equivoques Jasperín, el cerebro a veces puede ganarle a los dólares. —Nos encontraremos de nuevo —expone mirándome serio y algo amenazante. —Sin dudas. Y ve acostumbrándote a mi presencia, tendrás mucho de mi grata compañía —expreso con una falsa sonrisa. El pelirrojo se marcha y yo me quedo sola. —J veo la vida mucho más difícil ahora. ¿Por qué mierda me abandonaste J?. He tenido que lidiar con tu novio y sus amigos. Realmente no sé cómo tú has podido tratar con ellos. Espero que allá arriba encuentres paz, que estés tranquila. Te extraño muchísimo, pero pronto estaremos juntas. Por favor hermana, guíame a quién te dejó en este sitio. No dormiré bien hasta que no pague el culpable. Me limpio las lágrimas que han resbalado por mi mejilla. Coloco mi mano sobre el frío mármol. Miro una vez más la losa con los detalles de su nacimiento y muerte. Finalmente salgo de ahí. Al regresar al trabajo decido pasar por la casa de helados. J y yo comprabamos cada día aquí. Otra tristeza me invade. Pido el helado que nos gustaba a ambas y que comprábamos cada día. Pagando se para alguien a mi lado. —No lo puedo creer. Jordan Elite J, comprando helado en los bajos barrios —expreso irónica. Él lleva su vista sorprendido hasta mí. Definitivamente con quién menos esperaba encontrarse era conmigo. Indiscutiblemente hoy es día de encontrarme con la Élite J. — ¿Jordan el mismo de siempre? —pregunta la dependienta. Este asiente. ¿Frecuenta seguido este sitio? ¿Por qué nunca lo había visto? —Emmaline, no deberías estar vendiendo pan en tu choza —comenta este burlón. —Y tú no deberías estar haciendo de vaquero. Tomando una soga y enlazando a todo aquello que se te está yendo de vacaciones, el carisma, el talento y la belleza. Él se ríe. Jordan tiene tiene el pelo n***o. Sus ojos son oscuros. Tiene los labios más gruesos que Jasper, pero solo un poco. Se le notan los músculos pero nada de exageración. Su piel es más bronceada. —Te pediría prestada alguna de esas tres cosas, pero lamentablemente tu tampoco tienes —declara arrogante. Le paso la lengua al helado y disfruto pacientemente de su sabor. —Al menos yo lo tengo claro y no sufro por ello. Tu vives engañado —ataco—. Lamentable. Pruebo el helado nuevamente ante él como si no me afectaran ni sus palabras, ni su presencia. Cuando termino de degustar la porción que tomé con mi lengua paso de él con la intensión de volver al trabajo. He decidido ir a esa estúpida fiesta. Creo que no solo Jacob se involucraba sentimentalmente con J. Aunque ella jamás me comentó nada al respecto, la verdad es que las palabras de Jasper en el cementerio y Jordan comprando helado en el mismo sitio que era su favorito, pone en duda mucho. Sé que esto es un maldito enigma, pudiera ser cualquiera y tal vez me tome mucho tiempo decifrar al verdadero culpable, pero lo lograré.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR