Ese día por la noche, luego de cenar, recoger las cosas, y poner a dormir a Malek, Fatima fue a la terraza. Bruno ya estaba allí. En un punto sabía que así sería y lo esperaba. El hombre le había empezado a atraer aunque no sabía si algo entre ellos era posible, pero había una parte de ella que solo quería acurrucarse en sus brazos y ser protegida por él. Le había despertado algo que aún no tenía nombre o forma, ni siquiera sabía como definirlo y a pesar de sus miedos anhelaba su cercanía, su compañía...incluso saberlo cerca aunque estuvieran en silencio, la aliviaba. Ella aún no tenía su ropa de dormir, ni tampoco él. Cuando se apoyó en la barandilla el olor a mar, sal, y algo más invadió sus fosas nasales. Se había apoyado a un prudente metro y medio de él. — ¿Tú tampoco puedes dorm

