Pertenencia En la villa escondida - Noche El aire era frío, perfumado por el bosque. En el despacho de la villa, apenas iluminado por el fuego de la chimenea, Viktor permanecía de pie, solo, con la caja sobre el escritorio. Sacó uno a uno los objetos con cuidado. La pluma, el collar, la tarjeta. Todo lo colocó en una pequeña caja de roble n***o que selló con el anillo de su familia. Luego la envolvió en una tela oscura y la guardó dentro de su equipaje personal, sin decir una palabra. El diario permaneció a un lado, cerrado, aún tibio por el calor que guardaban sus palabras. Lo sostuvo unos segundos más entre las manos. Lo leyó con los dedos, con la memoria, como si su tacto pudiera absorber lo que ya había comprendido. Se acercó a la chimenea. Las llamas danzaban suaves. El crepita

