Capítulo 5

2076 Palabras
Odiaba discutir con Landon, y eso me ponía de mal humor, a pesar que habíamos "arreglado el asunto" aún se sentía ese trago amargo de la discusión. - nena, tan rápido llegaste- dijo mi padre sorprendido, estaba sentado con Meredic en el portal leyendo cada uno su respectivo libro, sonreí tratando de disimular mi genio. - sí, solo era una cena, cómo esta un poco lejos, decidimos regresar un poco antes- respondí entrando a la casa- me hubiera gustado acompañarlos, pero estoy algo cansada, buenas noches. - ¿estas bien?- preguntó mi padre, el me conocía, sabía cuando no lo estaba. - sí, de maravilla- quise sonar despreocupada, al parecer fui convincente pues no dijo nada más. Tomé una ducha para refrescarme, sabía que escuchar música mientras me bañaba me relajaría, lo logré en cierto punto. Luego intenté leer un poco de mis correos electronicos, ver si todo estaba en orden. Escuché que alguién tocaba a la puerta. - ¿sí?- pregunté - soy Meredic, te traje un té, ¿puedo pasar? - sí, está abierto- mi madrastra entró con una tasa de Té - es de canela, tu favorito... tu padre me dijo que tal vez necesitarías el de tilo, pero sé que lo odias- sonreí y tome la tasa- ¿estas bien?- asentí con una sonrisa débil- sabes que puedes hablar conmigo de lo que quieras. - sí solo... los padres de Landon me odian- admití- fue la peor cena que he tenido... no entiendo como pueden odiarme sin siquiera conocerme - no creo que te odien - tienes razón, tal vez el padre a penas notó mi presencia, pero su madre, ella sí que me odia. - Alison, debes verlo desde otra perspectiva, tal vez se siente amenazado, es su hijo menor, que esta lejos de casa, sienten un poco de propiedad... si mal no recuerdo hace un tiempo atrás alguien me odiaba un poco, pero ahora, estoy sentada junto a ella- aquello me avergonzó, yo había sido muy mala con ella y ni siquiera la conocía - lo lamento tanto Meredic, yo... no hay excusa para lo mal que te traté - esta en el pasado, ahora tenemos una hermosa relación, créeme no hubiera llegado a esto si no nos hubiéramos tomado el tiempo de conocernos, así que tranquila, eres una mujer encantador, inteligente y hermosa, eres lo mejor para su hijo y sin duda lo sabrán muy pronto. Aquellas palabras de Meredic me tranquilizaron, no debía forzar las cosas, tampoco debía estar tan a la defensiva. No supe nada de Landon, era como si se hubiera desvanecido, le llame pero no contestaba, ya era viernes y el no se reportaba. Pensé que la discusión solo se había quedado en esa noche, pero al parecer el aun seguía enojado. Se suponía que hoy anunciaríamos nuestro compromiso y el no me contestaba. La ultima opción fue llamar a Lucia, su hermana, ya me había preocupado bastante, ¿que tal si había sufrido algún accidente? solo pensarlo me dio mucho temor, la preocupación de pensar en que algo le hubiera pasado me traía ansiedad. - ¡hola Alison!- contesto alegremente, bien eso era una buena señal- ¿cómo has estado? - muy bien y tu - súper, dime ¿a qué se debe tu llamada?- ella era muy alegre en comparación con su madre- no es que no sea deseada- rió. - solo era, ¿Sabes algo de Landon? Es que no lo veo desde que cenamos con tus padres, tuvimos una pequeña discusión y no he sabido nada de el, ¿esta bien? - oh, pensé que habían vuelto a Paris los dos- escuchar eso fue como un balde de agua fría ¿volver? - ¿volver? Él se fue? no me dijo nada- dije alzando la voz- ¿estas segura que regresó? - sí, ayer, al parecer las cosas en el trabajo se complicaron y tuvo que salir urgente, de verdad pensé que ambos habían vuelto. - gracias Lucia, cuando hables con él dile que Alison esta muy enojada con el, que si no quiere empeorar las cosas que no demore en hablar conmigo- era evidente que yo no lo volvería a llamar, lo había estado haciendo durante un par de días. - esta bien.- concluyó Cerré la llamada, era algo muy molesto ¿cómo se había regresado sin decirme nada? Y dejarme plantada. Hoy era un día muy importante y el solo se fue, era como si solo importara haberle dicho a su familia, pero la mía no le importara. Paul llego en ese mismo momento a llevar unas cosas de la boda y me vio así, alterada, sentía mis mejillas calientes, estaba muy segura que estaban enrojecidas. Sin poder evitarlo algunas lagrimas corrían por mis mejillas. - ¿estas bien?- esta vez su tono fue amable y normal, estaba preocupado Asentí, conteniendo las lagrimas inútilmente. - ¿enserio?- negué, y el suavemente me dio un abrazo el cual correspondí, necesitaba un abrazo, no importará de quien viniera. No dijimos nada, solo nos quedamos allí, no sabia ni porque estaba llorando específicamente. - mejor sentémonos- dijo soltándose un poco- ¿por qué lloras? Bueno, si puedo saber- limpié mi rostro, fue en vano porque nuevas lagrimas tomaban lugar de las que ya había limpiado. - no es nada- el tomó mi mentón obligándome a mirarlo- solo estoy estresada eso es todo. - sé que no es por eso- no quería mirarlo a los ojos- te conozco Benet, no lloras por el estrés. - te digo que no es importante. - Alison- me estremecí al oír mi nombre- no te he visto llorar por nada, siempre hay una razón. - ¿trajiste las muestras de los manteles?- me levante de la silla a ver las muestras, sentía mi rostro hinchado- ¿cual crees que les guste mas, el blanco o el blanco hueso? - son iguales- dijo algo desanimado- ¿por qué siempre cambias el tema? - llamaste a la imprenta para lo de las invitaciones- empecé a ver las cosas que había traído, necesitaba despejar mi mente con otras cosas, así dejaría de llorar, estaba más que segura. - deja de evitar las preguntas. - sabes creo que podemos dejar esto para mañana, hoy quiero ir de compras con Mia. - eso fue lo que nos paso- tal vez era un susurro, pero yo lo escuché - ¿qué?- él encogió los hombros, pasó su mano por su cabello, estaba nervioso. - por eso terminamos, tu nunca mostraste lo que sentías. Desde que te fuiste a Paris cambiaste por completo. - lo siento por haber madurado, no sabia que eso era letal. - vez, tu no eras así... madurar no es convertirse en alguien sin sentimientos, creo que te aferraste tanto a no salir lastimada que al final lo hiciste, y no te importo que yo también lo hiciera. Me gire bruscamente- y me alegro de haberlo hecho, gracias a ti di mi ultimo salto. Cuando Paul había roto conmigo fue devastador aunque lo quise evitar. Traté de enfocarme en estudiar, evitando sentir. Fue en segundo año de la universidad, habíamos tenido varias peleas, la lejanía, el era muy confuso en la manera de tratarme, aveces era la persona más normal del mundo, divertida y tan adorable, pero otros días era insoportable. Por otro lado, yo no cooperaba, muchas veces estaba de mal humor y con quien iba a desquitarme era con él, lo que hacía que siempre termináramos discutiendo y cerrando la llamada. Esto fue lo que me dijo por videollamada, luego de yo haberle reclamado que era muy tarde para llamarme, era casi las dos de la madrugada, además que ese día había tenido un día horrible. - mira, estoy cansado de estar así, ver a mi novia por una computadora. - solo es por unos años, ademas voy en las vacaciones, no me quejo de que tu no vengas a verme. Es decir, siempre hay una razón. - no creo que seas justo para mi, sabes que debo estar aquí, por mi padre - lo sé, lo sé, solo que no es fácil para mi, lo haces ver como si yo soy la que esta provocando los problemas- pasó sus manos por su cabello, luego respiró profundo. - Alison, Creo que esto no tiene futuro- me quedé paralizada, no quería aceptar lo que estaba escuchando. - ¿qué dices? - míranos, llevamos dos años de estar viéndonos diario por una maldita computadora, estoy frustrado, quiero tenerte aquí, abrazarte, besarte, te extraño tanto, pero siento que cada vez nos desgastamos aun más- en ese momento sentí mi corazón partirse, parece ilógico, lo sé, pero lo sentí. - tienes razón- mi orgullo salió a flote, no dejaría que el me dejará, debía dejarlo yo- quizás no sea buena idea seguir con esta relación, bueno... en este modo. - sí- sabía que esa sería la respuesta, pero no podía evitar sentir el dolor. - sí, hablaremos en fechas importantes, como hacen las personas civilizadas- le brindé una sonrisa triste, pero sin ninguna lágrima- hasta la vista Paul Green- y me desconecte el ordenador. No podía volver a pensar en eso, pasé meses sin poder superarlo, llorando cada noche, sintiéndome sola en ese país, ya no tenía una razón para llegar temprano a casa, ya no tenía ganas de seguir allí, fue muy difícil, todo me lo recordaba a el. Me miró fijamente por un momento, luego aparto la mirada - lo siento, no sabia en qué estaba pensando... eso ya quedó atras, no debí mencionarlo. - tu tampoco tuviste tacto, Paul, estaba en un lugar extraño al otro lado del mundo, y tu pretendías que fuera la misma, no podía, había mucho peso en mi, pero no lo entendiste, me dejaste cargar con toda la relación, así que no es justo que vengas a decirlo ahora. - bien, ya me disculpe- subió la voz- no debemos de hablar de esto. - de hecho nunca lo has hecho- confesé - no he hecho qué? - nunca te has disculpado, pero tranquilo no hay presión, tampoco pienso en disculparme, pero pienso que debemos hablar de esto, si no es ahora no es nunca, jamás nos volvimos a ver, jamás aclaramos las cosas ¿por qué no hacerlo ahora? estamos más grandecitos. - estaba pasando por algo duro Alison, yo no quería arrastrarte a eso. - lo sé, y te compadecí mucho, de veras que lo hice, te justifique por mucho tiempo, sé que no es fácil perder a un ser amado, pero ¿por qué perder dos? - fui un verdadero idiota- admitió -Sabes, fuiste la razón por la que no quise volver mas, si volvía solo era por unos días en la casa de papá, solo para qué el no se sintiera mal, pero corría con el miedo de encontrarte, era aterrador solo pensar que te vería otra vez, pues estaba muy convencida que caería nuevamente, así que prefería pasar el resto de las vacaciones donde mamá. Tampoco fuiste fácil de superar, pero lo hice. - lo sé, de verdad lo siento, no cambiará el pasado, pero quiero hacerlo, me disculpo por haberte herido- asentí, sus disculpas habían sido muy sinceras, lo pude sentir. Luego de esto no hablamos por un largo momento, solo nos quedamos uno junto al otro sin decir una palabra, leyendo los apuntes de Sara sobre la boda. Por lo menos aquello había funcionado para que dejara de llorar. Pensé que no volver a hablar en toda la tarde - cuando le dirás a tus padres lo del compromiso- lo mire estupefacta - vi el anillo de compromiso aquel día, te lo quitaste cuando entraste, pero ya lo había visto, nunca pensé que fuera tan enserio. - sí- conteste triste, no sé por qué lo hice, es decir, me iba a casar debería estar alegre- sí, me voy a casar- esta vez trate de sonar mas alegre- Paul, no debemos ser siempre enemigos, podemos ser amigos. - ¿amigos? o lo más parecido a un amigo? - sí, creo que es lo más sensato, nos llegamos a entendernos bien hace un tiempo ¿Por qué no hacerlo ahora? - tienes razón. - empecemos por algo parecido a un amigo... por cierto, también lo siento, no siempre fui una buena novia. - disculpas aceptadas. Le di una sonrisa sincera, muy sincera para mi gusto. Había algo en mi que se alegra a mucho por haber vuelto a ser amigos.
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