Salí de mis pensamientos al escuchar los aplausos de todos, era una emoción que todos vivían, me quede viendo que los novios salían de la iglesia, todos caminaban hacia la salida pero yo seguía allí de pie, mirando como empezaba una nueva etapa para mi hermano, me sentía tan feliz por el, me sentía orgullosa. - ¿estas bien?- pregunta Paul, lo miré sonriendo, ya no había nadie en la iglesia, solo nosotros dos, en el altar, que irónica era la vida, no pude evitar sonreír. -lo que dijiste antes...- aquella frase había estado en mi cabeza durante toda la ceremonia. -tranquila, solo bromeaba- era el momento, debía decirle lo que realmente sentía, que mejor lugar que la iglesia- lo siento, no debí decirlo- parecía arrepentido de lo que dijo- quise quitar un poco la tensión. - sí, lo sé.

