No pude dormir el resto de la noche, mejor dicho el resto de la madrugada, esta vez no por preocupación, sino de felicidad. Sonreía como una estúpida. Cada vez que cerraba los ojos venía a mi mente el rostro de Paul, su sonrisa, solo recordarla me hacía sonreír, era más que obvio que estaba enamorada, en todo el tiempo que he estado con Landon, jamás pude sonreír tan tontamente, ni siquiera cuando me pidió matrimonio, era hora que hiciera algo con mi vida. Estaba despertando de mi vida real, a la vida que quería. Así que el resto del día me la pase durmiendo en casa, estaba muy cansada. Mis padres llegaron en la mañana con la excusa que prefirieron dormir en un hotel pues la lluvia los había entusiasmado, pero la pregunta de Meredic me hizo pensar que tal vez todo fue planeado. -¿le dis

