Narra Alejandro. La noticia llega envuelta en la dulzura de su sonrisa y en el brillo travieso de sus ojos. —He pensado mucho en tu propuesta, Alejandro— dice con esa voz suave que, desde el primer día, me tiene cautivo —. Y creo que estoy lista. Quiero vivir contigo. Mi corazón tamborilea en mi pecho. No lo esperaba tan pronto; esperaba convencerla, esperar semanas, tal vez meses. Pero aquí está, sentada frente a mí, con esa mirada resuelta que me desarma por completo. La felicidad me inunda con una fuerza arrolladora. —No sabes cuánto he deseado escuchar eso— murmuro, levantándome del sillón donde estoy sentado y caminando hacia ella. Me arrodillo frente a Anny, tomándole las manos con una devoción que pocas veces dejo ver. “Te prometo que no te arrepentirás.” Ella sonríe, y ese ges

