Angie no creía que pudiera poner el pie fuera de la cama y mucho menos darse la vuelta. Le dolía desde las puntas del cabello hasta las uñas, sentía que un tractor paso sobre ella y apenas podía mover los brazos para protegerse con las sábanas. Liam entro con una bandeja en sus manos, se encontraba con ropas limpias y ya bañado. —Buenos días mi hermosa. —La saludo colocando la bandeja sobre una mesa. —¿Como despertó la mujer más bella? —Se sentó en la cama quitando la sábana del rostro de la castaña. —Viva, despertó viva de milagro. —Liam comenzó a reír dejando besos en las mejillas y bajando por el cuello. —¡Liam! no hagas eso, me haces cosquillas. —Lo empujo un poco deteniendo a su novio. —¿tienes hambre? He traído el almuerzo para que recuperes fuerzas. —Se recostó en la cama y rode

