LXX Asimilar de un momento a otro la noticia que lo había dejado en estupor, fue una tarea que su cerebro se vio obligado a realizar sin desearlo en absoluto. El buen padre se había quedado en «su nieta», y ahí rodó su mente por muchísimo tiempo. Carl seguía y seguía hablando, mientras Jasper acumulaba recuerdos, pesadillas, llantos, soledad, ansiedad, Julian, Miki, Irina… Julian… todo en un carrusel de prioridades que no lograba detener. Miró directo a los ojos de Carl y le pidió que se callara un momento, para que le contara paso a paso lo que estaba pasando, porque si se trataba de una broma, la iba a pasar muy mal. El hombre contó de manera rápida lo sucedido, casi como si hablara de una transacción de negocios. Jasper dentro de su cabeza tenía atorada una vieja melodía que había esc

