LXXVIII Hablaron de la manera más gentil posible, para que nadie saliera perjudicado, ni Julieta ni mucho menos el posible bebé que iba a ser parte de ese gran acuerdo. Victoria estaba decidida a intentar convencer a su esposo de renunciar a sus pretensiones tan absurdas o a ceder en ese aspecto, bajo sus propias condiciones. Lo primero sería el divorcio y la custodia de la niña. Carl tenía todo preparado, daría el divorcio sin problemas a Viko y la custodia absoluta de Julieta, solo poniendo cláusulas de visitas una vez cada tanto. Él seguiría siendo responsable junto a la madre de su manutención y en caso tal que se decidiera, también estaba estipulado que no pondría ninguna objeción si la pequeña cambiaba de apellido. Claro, toda esta generosidad solo se daría bajo la condición del beb

