Juno... No pude evitar sonreír ante la idea de ver a mi tinieblo y terminar con nuestro juego en Inccubus, pero sabía que debíamos tener paciencia.. «aunque eso fuera algo que yo no tuviera».. Me puse de pie y salí de mi oficina le dí un último vistazo a mis reportes y caminé hasta el elevador, hacia tiempo que no subía a la oficina de As pero era necesario. Los pocos empleados en este piso me miraron con curiosidad pues mi Tinieblo y yo hemos llevado una guerra constante que fue desde el odio hacía el amor y luego regresó al odio, supongo que las apuestas para divertirse con nosotros nuevamente regresaron. Le sonreí a Doris quien era una mujer muy educada y amable, aparte de que le era ciento por ciento leal a su jefe.. —Hoy ese color te queda bien. —dijo con una sonrisa. —vine di

