Se mudaría aquí. Mañana inspeccionarían la maquinaria. Había demasiado en juego, y necesitaba contárselo de alguna forma a Benet. Esa urgencia me mantenía en un estado de alerta que ni la tranquilidad del lago lograba calmar. Cada latido de mi corazón parecía recordarme el riesgo que corríamos. Me había refugiado en este rincón apartado de la residencia, un lugar que sabía poco frecuentado, incluso por la seguridad. Hasta ahora, no había visto a ninguno de sus hombres. "Cuando tengas tiempo, escríbeme." Envié a Ben, esperando una respuesta que no llegaría. Eran casi las once de la noche, quizás dormía. —Parece que el aire del lago no es suficiente para calmar ciertas... noticias —su voz, un susurro grave que parecía nacer de las sombras mismas, resonó a mi alrededor, haciéndome estr

