Abigail Alexander ingresó a mi habitación, la reina Loise lo abrazó antes de irse. Él no hizo ningún comentario, su rostro parece frío y su mirada confundida. Tomó asiento a mi lado, yo no hice ningún comentario... no tengo palabras, quería decirle que lo siento mucho, que jamás quise hacerle daño, que lo amo. Pero no puedo hacerlo, por que eso me pondría en evidencia y dudo que pueda comprenderlo... ¡resiste mi amor, arreglaré esto! lo prometo, dije por lo bajo. Alexander -Me reusaba a creer lo que decía en la carta, en verdad, sentí que todo ésto era real, pero tú has traicionado mi confianza Abigaíl. Y ahora esto, intentó de homicidio lo llamarías... (sonríe). -Déjame decirte que no pienso jugar a tu juego, por qué par mí ya estás muerta. Sus palabras fueron como dagas en mi cora

