Princesa Abigaíl Mi corazón está dando saltos mortales en mi pecho, todo mi cuerpo tiembla involuntariamente por los nervios que tengo. No sé cómo fue que llegue a todo esto, no quiero perder a la primera persona que siento que se interesa por mí, o por lo menos finge muy bien. Cuando veo que la puerta se cierra, doy un suspiro largo, me siento muy mal por todo esto, no estoy segura qué debo a hacer, pero no puedo permitir que esta situación empeore, quedarme de brazos cruzados no es una opción. La imagen de Francisco acercándose a mí se repite en mi mente al igual que su mirada asesina, que me dejó sin aliento. Escuché la voz de Ruth, sequé mis lágrimas y salí de este maldito lugar. -¡Abigaíl!, escucho decir detrás de mí, ¡Diablos! ¡Lo único que me faltaba! Es el maldito idiota.

