La mañana del matrimonio, Vanessa se levantó sintiéndose ansiosa pero esperanzada. Después de su conversación en el jardín de sus padres, había sentido que, tal vez, había una posibilidad para ellos. La promesa de Anthony de respetarla y comenzar de nuevo había encendido una pequeña chispa de optimismo en su interior. La ceremonia fue sencilla, tal como habían acordado. Solo los más cercanos asistieron: unos pocos amigos de Anthony, algunos socios de la empresa y la familia de Vanessa. La pequeña capilla estaba decorada con flores blancas y velas, creando un ambiente íntimo y cálido. Vanessa llevaba un vestido de encaje marfil, simple pero elegante, con un velo corto que enmarcaba su rostro. Al caminar por el pasillo hacia Anthony, sus manos temblaban ligeramente, pero cuando vio la mira

