Diez meses habían pasado desde el día de la boda. Diez meses de un matrimonio que existía en papeles y formalidades, pero no en el corazón. Vanessa había aprendido a navegar en la frialdad de su relación con Anthony, centrando su energía en sus tareas, en cumplir con las expectativas de su rol dual como secretaria y esposa. Si algo la había mantenido a flote en este tiempo, había sido su deseo de demostrar su valía, de ser más que una figura decorativa en la vida de Anthony. Una tarde, mientras Vanessa revisaba los correos de Anthony, una invitación llamó su atención. Era una elegante tarjeta de cartulina, con letras doradas en relieve: una invitación a la fiesta de jubilación de uno de los socios más importantes de Blackwood Enterprises. El evento tendría lugar en Aruba, en un lujoso res

