Verlo ahí, parado frente a mí, observándome fijamente como si quisiera devorarme me aceleró el corazón. Por consiguiente me dejó sin aliento al momento que dio dos pasos más y quedó solo a centímetros, seguido llevó su mano a la mía, la cual estaba sujetada por Iker, este último no soltó mi mano y con ello acarreó la mirada de Enrre —¡Quita tus manos de sobre mi esposa!— Bufó apretando los dientes. —Oblígame— incitó toreándole. Enrre presionó los labios y en un movimiento rápido golpeó a Iker con su frente; lastimando así la nariz del ante nombrado lo que provocó que la sangre cayera como chorrera. Me quedé perpleja, no supe cómo reaccionar, de pronto su mano me sujetó con fuerzas y me sacó arrastras del edificio. Antes de llegar al auto, Lanús lo tomó por los hombros y al girarlo le lan

