Salí de la mansión Lanús, y caminaba por las calles de aquella lujosa urbanización recordando la palma de mi mano estrellándose en el rostro de Lanús. Ladee mi cabeza y me dejé caer al suelo, me senté en la vereda mientras el álgido frío azotaba mi cuerpo. Llevé mis manos a mi cabeza y sollocé, en mi mente rondaba una y otra vez el trato que me propuso Iker, el cual había rechazado porque me pareció de lo más bajo. Pero no había tiempo, mi esposo se estaba muriendo y él era el único que podía salvarlo, acaso tenía otra opción, acaso podría decirle no a, Iker Lanús. Después de unos minutos volví, si, estaba dispuesta aceptar la propuesta de Lanús, haría lo que fuera por salvar la vida de Enrre. Me paré frente a la enorme puerta y después de varios segundos toqué sin cesar, en esta vez qu

