Me encontraba con la cabeza posada sobre el escritorio, ebrio y hediondo porque llevaba varios días sin asearme, cuando recibí la llamada del detective me levanté de un solo y corrí a la ducha. Minutos después me encontraba parado frente a ella, se veía tan linda como siempre, la figura que tenía cuando partió de mi lado había desaparecido, después del parto quedó algo rellenita, ahora había recuperado su figura, tanto así que ni siquiera parecía que hubiera estado embarazada. Mi corazón estaba vuelto loco, palpitaba con vehemencia y retumbaba con gran ímpetu, mis piernas estaban flácidas, pero me armé de valor y me acerqué más. Sus ojos estaban iluminados al igual que los míos, cerré los antes nombrados para disipar las lágrimas, acto seguido la abracé y sollocé sobre su hombro —Amor, t

