No sé porque lo hice, solo me dejé llevar y cuando me di cuenta ya estaba abrazado a él, habían pasado más de diez años desde la última vez que nos abrazámos, aún lo recuerdo como si fuera ayer. «Estaba vestido con su elegante traje de novio, el cual había enviado a construir hace un par de meses con uno de los diseñadores más importantes del mundo, se veía feliz y orgulloso de si mismo, y el motivo era porque se casaba, porque cumpliría su sueño de estar con la mujer de su vida, esa que siempre amó y desde el día uno eligió para llevarla a él altar. La misma que una noche antes había estado entre mis brazos, me sentí tan miserable, tan cobarde e hipócrita por estar ahí y no contarle lo que había sucedido, aunque ganas no me faltaban no podía decir nada, mejor dicho no tuve el valor para

