NARRADOR Augusto siempre había sido un hombre difícil, desde joven, la frialdad que emanaba su ser y su modo calculador de ser le había llevado a convertirse en quien ahora: El todopoderoso emperador de la omnipotente Roma. A pesar de ello había una variable que le había ablandado el corazón desde que lo había visto por primera vez, un niño de cabello castaño claro y ojos color ámbar. Su hijo. Nunca pensó en tener que tomar medidas drásticas que cambiaban de manera rotunda a su plan anterior, sin embargo sabía que Maximilian tomaria la decision correcta cuando se diera cuenta de las dificultades que tendría que pasar, Caius sabía mucho de la guerra pero carecía de conocimiento del poder de la política, mandarlo a un lugar diferente le pondría prueba y lo haría regresar con pensamiento

