NARRADOR Aurelius busco fervientemente en su plaza en la Castra Praetoria todos los documentos importantes que tenía, las cartas de Augusto, las proscripciones y cada uno de los documentos que se le fueron entregados al morir el emperador. Rápidamente los ingresos dentro de una caja y con rapidez coloco el candado, no podía permitir que alguien más encontrara aquellas proscripciones antes de tiempo, contenían el sello imperial y por lo tanto formaban parte de la ultima voluntad de Octavio y debía ser respetada como tal, pero el había sido colocado como mediador y para que esas notas tuvieran la relevancia apropiada no debían salir a la luz ahora, no era tiempo. Uno de sus hombres de mayor confianza le miraba atentamente. —Escúchame debes sacar estos documentos de Roma—Ordenó colocando

