Brent y Roz compartieron coche con Owen y conmigo para ir a la fiesta de Jake un sábado por la noche, como siempre. Los hombres lucían elegantes, y Roz y yo llevábamos vestidos de cóctel muy chulos que nos dejaban las piernas, el trasero y el escote bien puestos. Al aparcar, me fijé en que algunas de las mesas y sillas plegables de la terraza para la próxima boda estaban bajo lonas junto a la mansión de Jake. La boda sería el sábado siguiente. Brent y Roz quedaron impresionados con la gran casa, y luego con el mobiliario y la decoración. Maryann les mostró la casa con orgullo, comentando también los mejores lugares para follar según el clima y hasta qué punto quisieran ser exhibicionistas. Me sorprendió gratamente encontrar al grupo de Denver en la fiesta. Jake había enviado su jet priva

