Exclamé con un suspiro: «Oh. ¿Estás seguro de que me quieres? Soy... una don nadie». "Sí. Te he evaluado y creo que eres la persona adecuada para lo que tengo en mente. Solo tienes que ampliar tu perspectiva de seis personas a seis mil." Tom dedicó la siguiente hora a explicar lo que creía que podría suceder. Esto requeriría que cada poro de mi cuerpo fuera eficiente, eficaz y transformador en su favor. Sabía que yo tenía a otras personas trabajando para mí y esperaba que también se involucraran y que yo contratara a más gente, mucha más. Me quedé sin palabras. Quería que yo creara una empresa de consultoría en toda regla y que empezara a cobrarle por nuestros servicios para mejorar su empresa en docenas de aspectos diferentes. Lo seguí en mi coche de alquiler hasta la sede de su empre

