¿No lo sabes?

2156 Palabras

Una de sus manos cayó con delicadeza sobre una de mis palmas abiertas. Acarició con la punta de la garra de uno de sus dedos con sutileza mi piel, y el cosquilleó me provocó una estimulante vibración.   Respiré hondo, consintiendo que cada idea en mi mente fuera plasmada como un pensamiento, uno que guardaba el consentimiento de la necesidad. Me aterró darme cuenta de la gigantesca posibilidad de volverse un hecho si él lo consentía. Lo miré fijamente intentando no pensar. Él aproximó el roce de la afilada uña por mis brazos, pero en el momento que me sentí muy propensa a dejar correr cualquier cosa que sobrepasara mi capacidad de negarme, salté de la cama. No caí de buena manera, pero eso me ayudó a dejar la alcoba, gateando un poco y luego caminar trastumbando. Me encaminé al salón re

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