Al abrirlos estábamos en las ruinas de lo que quedaba de una gran construcción, quizá un palacio o algo así. Entre las columnas aún de pie, a la distancia un palacio majestuoso se alzaba, robándose toda la vista ante su maravillosa edificación. Sonreí asombrada. ¡Lo habíamos conseguido! Estábamos en un reino diferente. Percibía sus manos fuertes sostenerme, acaricié sus brazos apreciando las gruesas protecciones. Me moví dando la vuelta lentamente, me dejó ver su rostro y sus ojos azules estaban fijos en los míos con una expresión de estar contento, con determinación inclinó la vista apreciándome de pies a cabeza. —Hubiera sido una hermosa decoración en ese palacio. Sonreí tímidamente. —¿Lo cree Jon? —En esos lugares no habitan humanos con vida, es prohibido. Para poder resid

