Mierda. Joder. Necesita calmarse, joder. Dios, ¿cuando carajo se volvió tan difícil respirar? Sentía una opresión en el pecho, como si algo lo presionara, sacándole todo el aire de los pulmones. Tenía las manos sudorosas, el pulso le latía con fuerza en los oídos y, joder , las paredes parecían más cerca que hacía un segundo. Espera. No. Entrar en pánico no ayuda. Diego se aferró a los bordes del lavabo, conectándose a tierra. Concéntrate. Respira. Inhala. Sostén. Exhala. Su reflejo lo miró fijamente, sonrojado, tenso, con una expresión de extrañeza en los ojos. Apretó la mandíbula. Parecía un desastre. Y se sentía como tal. ¿Por qué demonios estaba pasando esto? Estaba bien, estaba bien. Solo era una conversación tonta, nada grave, nada que debería estar provocando que todo su cuer

