Nam-gyu se sorprende mirándose al espejo. Se acomoda el pelo detrás de las orejas. Es demasiado largo y demasiado corto a la vez. Nunca se queda quieto. Pero no quiere cortárselo. Ni dejarlo crecer más. Está acostumbrado. Quizás incluso le guste. Aunque no le gusta mirarse. No está seguro de qué piensa de su aspecto. A veces piensa que se ve bien, quizás incluso bien. Mejor que la gente promedio. Y luego hay días en que evita los espejos porque odia lo que ve. No es que le importe tanto. A nadie más le importa. Al fin y al cabo, no es él quien posa en las revistas y las fotos de los paparazzi. Ni en las r************* . Al único que posiblemente le importe su aspecto es a Su-bong. O quizás sea él el único al que Nam-gyu quiere parecer atractivo. No es que deba. Su-bong no lo va a echar de

