–Pero cuéntame –Dice inquisitivamente Eleiza– ¿Desde hace cuánto vives en España? ¿Por qué te marchaste de Venezuela y viniste a parar aquí? Su pregunta me traspone a hace 14 años… cuando era un hombre feliz… o eso creía, sí… desde luego lo fui, pero perdí mi felicidad… En aquel tiempo cuando me dispuse a tomar el avión que me alejaría de mi país para siempre –porque seguro estaba de que nunca más regresaría– una gran nostalgia invadió mi alma, pero el dolor y el rencor no me dejaron ver más allá del engaño, abordé ese avión sin pensar en lo que dejaba atrás: la que algún día fue mi familia, esa que yo consideraba mía, mi hijo, uno que hoy no es mío, abandoné mi país, todo lo bello que allí se encontraba, mis recuerdos, mis luchas y mis sueños, lo dejé todo para nunca más volver. Estan

