Hasta ese punto de la noche, ya estaba completamente ebrio, Bowie había dejado que la decepción de sí mismo lo consumiera de tal manera que, la razón no pudiera colarse en su mente consternada, el ex general de los fuerzas del rey, miró con ojos embrutecidos el vaso medio vacío de whisky, sentado frente a la barra del bar entra movimientos tambaleantes y nauseas, se llevó una mano a la frente mientras el animoso burdel chorreaba en actividad, había pasado una semana desde que el rey, su mejor amigo, lo había degradado por incompetente, y mirando de vez en cuando a su alrededor, comprobaba a las personas que reían influenciados por el ambiente y la bebida ajenos a la guerra que estaba tocando sus puertas, como un respiro del derroche de muerte, reprimió las ganas de llorar levantando la cabeza a la pantalla que proyectaba las más recientes noticias del reino, en donde el rostro del rey aparecía una y otra vez, luego de que se reprodujera la más reciente conferencia de prensa que había dado el soberano, hablando sobre la guerra y los cambios que había hecho entre su armada.
Bowie hizo una mueca tomando el cristal para apurarse el líquido marrón en la garganta, jadeo poniendo el vaso vacío sobre la superficie de madera mirando al barman, quien atento miraba las palabras de Chariose.
-Ey-, lo llamó Bowie entre los ojos irritados y tambaleos, el barman se giró a mirar a Bowie con irritación -sírveme otra-. Le ordenó sacando las pocas monedas de oro del bolsillo de su pantalón.
-Es el toque de queda hombre-. Lo interrumpió el barman apoyando las manos sobre la barra para mirarlo, Bowie entornó los ojos sintiendo como la frustración se estacionaba en la boca de su estómago.
El barman sonrió en burla, mirando a Bowie, como si su cliente fuera retrasado.
-El bar cerrará en 5 minutos-, se relamió los labios -si no vas a follar, vete, volveremos a abrir hasta mañana temprano-. Contestó el barman apuntando a las prostitutas que momentos antes se le habían insinuado.
Bowie parpadeo mirando a las mujeres que se contoneaban en busca de hombres, reflexionó ¿Cuánto hacía que no estaba con alguien?, se preguntó, luego recordó sus años en lo que había regresado victorioso de las conquistas, era muy joven en ese entonces y quería comerse el mundo de un mordisco, las mujeres, el dinero y la gloria lo envolvían y, no había nada que rompiera con lo feliz que fue en ese tiempo, apretó la quijada mirando a un hermosa prostituta que le regresó la mirada tras un abanico azabache de plumas de avestruz, lo meditó por un momento, tenía el dinero suficiente pero, soltando un largo suspiró se puso de pie de su asiento, dispuesto a marcharse, quería regresar al modesto departamento donde se estaba quedando, tenía que reposar la borrachera y hundirse en su miseria, además, no quería regresar a casa, con la vergüenza de ver el rostro de piedra de su padre, quien hasta ese punto ya debía haberse enterado, no podía llegar a su territorio con las manos vacías, por lo que quedarse en aquel hotelucho donde nadie podía reconocerlo a él y su vergüenza, era lo mejor, justo se sentía como aquel joven hombre que estaba sobre el mundo y que ahora lo había perdido todo, así que, entre tambaleos salió del local con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo, no era seguro que se quedara merodeando por las calles, él lo sabía, por lo que no le sorprendió tocar entre su pantalón la boquilla de su arma, una pequeña pistola que se había logrado quedar luego de haber entregado todo el armamento que su beneficio de general le daba, suspiró caminando entre las calles que comenzaban a quedarse vacías, con su dignidad pisoteada por sí mismo anduvo por el borde del canal de agua clara, que abastecía todo el reino y atravesaba la ciudad en adorables cercas metálicas y jardines acuosos que realzaban la belleza de Radu, se dejó encantar por el murmullo del agua limpia del canal siguiendo con su miserable camino, entornó los ojos mirando el exquisito puente de piedra que cruzaba el canal, miró lo enorme y hermoso que era, deteniéndose a mirar la arquitectura gótica, acordándose cuando apenas era un joven muchacho que corría tras su padre por el puente, admirando lo imponente que se veían con su dorado uniforme de capitán, añorando algún día ser parte de la guardia del rey, sin embargo, un aire frio se coló por su cuerpo resentido, haciendo que inesperadamente un ligero movimiento bajo el puente lo distrajera, su corazón dio un golpe en su pecho tan poderoso que lo hizo concentrarse en un escondido bulto oscuro que se movía encorvado junto al canal y bajo el puente.
Su instinto protector se apoderó del ex general, haciéndolo moverse hacia la delgada figura que se remolinaba silenciosa entre la oscuridad de la noche, y, sigiloso avanzó sintiendo como su aliento escapaba de su boca en apresuradas bocanadas de aire.
Entornó los ojos, metiendo la mano a su bolsillo, para tocar con los dedos el frio mango de su arma, manteniéndola escondida entre la ropa de su chaqueta pegó la espalda en la pared del puente para asomarse por el borde del arco de piedra, el sudor perlo su frente cuando sus ojos encontraron el delgado cuerpo femenino que parecía levantarse del suelo con lentitud, Bowie pudo ver, unas piernas delgadas envueltas en unos rotos pantalones grises que dejaban ver parte de sus pantorrillas pálidas y unos pies descalzos, Bowie entreabrió los labios percatándose de que uno de sus tobillos estaba lastimado, su garganta se secó obligándolo a recorrerle la espalda cubierta de una sudadera negra, la capucha sobre la cabeza lo puso de nervios, apretó el mango de su arma bajo su chaqueta mientras la mujer que le daba la espalda bajaba los brazos con una rata medio masticada en una mano.
A Bowie se le cortó el aliento, hasta ese punto de todo, no se le hizo extraño, estaba más que claro que, esa mujer no era humana, podía sentir su aura oscura envolviendo el ambiente, pero, lo que no espero fue, que aquella criatura de infierno, resultara conocerlo.
-No creí que volvería a verte-. Le habló la evidente voz femenina que de inmediato reconoció, el corazón del ex general se detuvo dentro de su pecho, su piel vibró cuando la figura encapuchada giró su cabeza para revelar el rostro de quien, en otra vida, fue una de sus más queridas amigas.
-Joanna…- Escapó de los labios del hombre, terminando de emerger del borde del puente para mirar su deplorable estado famélico, se había quedado de piedra al no poder entender su apariencia, lucía miserable, con las dos cuencas de sus ojos ojerosas y hundidas, tenía un ligero tono verdoso en su acartonada piel y, en su mirada notó infierno, una locura anormal que le puso la piel de gallina, pues, no pudo reconocerla, aunque fuera con quien había convivido gran parte de su vida.
-Escuché que ya no eres general-. Dijo ella en una voz robótica, mientras arrojaba el pequeño cadáver de la rata al interior del canal, haciendo el agua chapotear para inclinarse de nuevo sobre el borde del canal lleno, para lavarse las manos de la sangre del animal.
Bowie titubeo, apretó el mango de su arma con tanta fuerza que sintió como el metal trono en sus dedos, estaba más que tenso, sin embargo, relamiéndose los labios entornó los ojos con atención, a fin y al cabo, pese a que ya conocía su naturaleza, tenía mil preguntas por hacerle.
- ¿Por qué Joanna? – Le preguntó él clavado como una estaca sobre la grava, la chica volvió a erguirse mirándolo con los labios apretados - ¿Por qué te quedaste con él? -Le preguntó el general generando un incómodo silencio, Joanna se pasó la lengua por los labios mirando a Bowie fijamente, entendía que se refería a Griffin.
Ella se cruzó de brazos, sintiendo como todo el peso del mundo se sobreponía sobre sus hombros.
-No te atormentes de esa forma-, le respondió -no seas como Chariose-.
Bowie enderezó la espalda.
-Se que entiendes en lo que se convirtió esto…- Bowie se llevó una mano a la frente, evidentemente consternado, todavía no podía entenderlo, todavía no comprendía por qué todo había terminado de la manera en que lo había hecho -Por favor Joanna-, levantó los ojos hacia ella, estaba desesperado, no pudo evitar recordarla arrancándole la garganta a Lydia con los dientes, recordaba el sonido de la sangre al caer en el piso, la expresión enloquecida de Joanna y, los ojos demoniacos de Griffin, quien parecía más que satisfecho por la muerte.
Joanna agachó la mirada.
-Quizás esto es lo que debía pasar-. Dijo Joanna cruzándose de brazos, en una forma de protegerse de Bowie.
El ex general negó con la cabeza, no, eso no era cierto, esas situaciones se sentían más que antinaturales.
-Solo…- Bowie tragó saliva con dificultad, miraba los ojos de Joanna, lo perturbaban, no podía entender como era que el rey hubiera enloquecido tanto por ella, Joanna miró a su alrededor, como si percibiera algo que aún no acontecía – quisiera saber-, Bowie se contuvo -como es que Chariose está tan nublado, porque él está…-
Joanna sonrió con ironía melancólica.
-Eso es obvio-, ella se encogió de hombros, Bowie abrió los ojos -con buen sexo-. Joanna quiso sonar graciosa, pero Bowie apretó las manos en puño con impotencia, ella jugaba, no parecía tomarlo en serio.
-Basta Joanna-. La silenció, ella borró atisbo de diversión en su rostro, y la tristeza cayó sobre ella como un telón, no podía admitirle que era todo por amor, por la tremenda pasión que sentían el uno del otro, de lo injusto que había sido el destino de ella y, de lo cerca que habían estado de encontrar la felicidad, una que les fue arrebatada de las manos sin piedad, los ojos de Joanna se humedecieron, tragó el enorme nudo que se le había formado en la garganta.
-A estás alturas-, la voz de la chica se quebró, sus ojos inyectados en sangre miraron cristalinos el techo de piedra del puente, en un intentó desesperado para no llorar frente a Bowie, quien parecía temblar levemente – ya no tiene caso decir las razones de esto, la guerra nos ha alcanzado por mi culpa-. Dijo tajante, el ex general se rascó la frente sudorosa con una mano temblorosa, quería respuestas a pesar de todo.
-No, Joanna, no me hagas esto-, Bowie respiraba ruidosamente luchando por controlar la ansiedad del desconcierto, quería ayudar de alguna forma a su mente confundida, a desahogar de una vez por todas las dudas que lo atacaban, para así poder entender lo que estaba pasando el rededor -escucha-, masculló el general avanzando un paso hacía Joanna, quien de pronto entró en alerta, no por la cercanía de Bowie, sino por voces lejanas que logró escuchar por encima de su cabeza, la pelirroja jadeo temerosa de sí misma -Enith me contó lo que te pasó “esa noche” -Bowie alargó una mano hacía Joanna, quien lo miró como un ratón acorralado -puedo entender…-
-No, Bowie-, ella enrolló más sus brazos a su cuerpo, protegiéndose de él y sus palabras, se mordió la lengua consciente que su control estaba por desbordarse, la locura de su transformación la acosaba, como parte de su proceso antinatural, sabía que, con el paso del tiempo, resultaría más difícil mantener la cordura -no lo menciones-, ella se llevó una mano a la frente, más para asentar sus locos pensamientos de sangre, ella se echó dos paso hacia atrás, el corazón de Bowie se aceleró al escuchar lo que ella había captado primero, los oídos del ex general lo pudieron en alerta, como ella, miró el techo de piedra que era el puente sobre sus cabezas, un escuadrón de soldados del sol se acercaban, aterrado apretó el arma escondida entre sus ropa, haciendo que ella respingara mirándolo – Bowie…-
-No te haré daño Joanna-, intentó consolarla, pero ella la inspeccionaba insegura del hombre -prometo que yo…-
- ¿Entonces porque no sueltas tu arma? - Lo sorprendió al descubrir su mano firme bajo su chaqueta, los ojos de Bowie se humedecieron al ver la expresión aterrada de ella, su cuerpo a la defensiva y el pánico miserable que la cubría.
-Es que yo-, soltó el aire con dificultad sabiendo que el grupo de soldados llegarían en cualquier momento al puente, ¿Qué debería hacer?, se preguntó, ¿debía avisar que ella esta allí?, sería fácil, una detonación bastaba quizás para detenerla el tiempo suficiente pero que los soldados vinieran por ella, y ¿después qué? ¿Su gloria regresaría? ¿Chariose le regresaría el puente? ¿No sería una vergüenza para su familia?, Bowie se mordió los labios, contrariado por los ojos de ella, su semblante entristecido y su apariencia enferma lo sobrecogían, jamás había visto ese dolor reflejado en alguien, mirarla era sobrecogedor, sin embargo, era una criatura mentirosa, ella deliberadamente había engañado a todo un reino y a un rey, era una asesina, un demonio que se valía de eso para atacar y matar.
La mano dentro de su chaqueta tembló, estaba tenso, pero, relajó los hombros en una expresión rendida…
-Vete Joanna-. Le dijo él colgando ambos brazos a sus costados, ambos se miraron fijamente, Joanna resopló mirando el camino bajo el puente, escuchando los pasos de los soldados sobre ella y, viendo el rostro derrotado de Bowie - ¡Vete antes de que me arrepienta! -Levantó la voz él, exasperado de no verla moverse, ella frunció el entrecejo por uno corto momento para después atreverse a hablar;
-Gracias amigo mío-. Salió de los labios de ella como un ronroneo antes de huir por el canal, a una velocidad sobrehumana que todavía sobrecogía a Bowie, dejándolo solo en medio del hueco silencioso, el murmullo del agua y las palabras de ella, hicieron eco en su cerebro, “gracias amigo mío”, le había dicho, y no sonó como la amenaza de un monstruo, sino como la voz de una chica asustada que anteriormente le hablaba en ese tono, un tono tan humano como el de él.
Sus ojos no pudieron más, derramaron amargas lágrimas que resbalaron por sus heladas mejillas rojas por el frio, fue cuando uno de los soldados que atravesaban el puente, vio su cuerpo sacudiéndose por el llanto descontrolado que vino después, lo llamó apuntándolo con el arma, pero, solo basto que Bowie levantara la cara para que lo reconocieran.
-Gene… usted-, corrigió el soldado mientras los demás hacían bola -no es seguro que esté afuera, regrese a casa, ya esta el toque de queda-. Le dijo y Bowie optó por salir de aquel hueco frio que lo estaba asfixiando, “regresar a casa” le habían dicho, lo reflexionó mientras regresaba sobre sus pasos, y si, “había estado equivocado respecto a Joanna”.