Cuando los amigos llegaron al club, vieron a Peter con un grupo de amigos en una mesa reservada. Al ver a Rebecca, él se acercó a ella. – Rebecca, ¿qué haces aquí? – ¿Qué? ¿Pensaste que me quedaría en casa sufriendo? No, tú tomaste tu decisión y yo tomé la mía. Solo aléjate de mí. – Rebecca, ¡vamos a hablar ahora! – intervino André. – ¿Eres sordo? Aléjate de ella. No quiere hablar, vino a divertirse. – Rebecca se dirigió al bar y pidió una doble dosis de whisky. Bebió y pidió otra. – Amiga, no le des la satisfacción, déjalo sufrir mientras tú te diviertes. Mantén la calma. – dijo Susan. Tomaron varias copas de bebida, reservaron una mesa, bebieron y se divirtieron. Melissa, Susan y Rebecca fueron a la pista de baile. Peter los observaba bailar. – ¿Qué os pasa? – preguntó uno de los

