Lucien Los números en la pantalla se desdibujan mientras mi mente vaga hacia la habitación de Eli. Debería estar concentrado en estos informes, pero el recuerdo de su rostro pálido me persigue. Knox entra sin llamar, algo que solo él se atreve a hacer. —Está bien, Lu —dice antes de que pueda preguntar—. Solo fue una descompensación. Desayunó poco y con toda la... actividad de la mañana... —¿Nana está con ella? —Sí, y ya la regañó por no comer apropiadamente —sonríe ligeramente—. También sigue con la chef Fox. Maldita sea. Me golpeo mentalmente. Por supuesto que sigue allí. El camino hacia la habitación de Eli nunca me había parecido tan largo. Cuando llego, la puerta está entreabierta y sus voces se filtran suavemente. —Lamento lo de antes —la voz de la señorita Fox es sorprendente

