Cuando llegamos al departamento de Kalet, lo cual me parece fue después de una eternidad, subimos al ascensor y justo cuando el rubio está por abrir la puerta, esta se abre, dejando al descubierto a cierta mujer de ojos verdes. Sin poder evitarlo, la duda me asalta y pensando que estaba por regresar con su marido o incluso traicionarme, comenzamos a discutir hasta que confiesa la verdadera razón por la cual deseaba salir y haciéndome sentir como un completo imbécil la veo marchar completamente destrozada. —Esta vez te pasaste, Nathan —me acusa Kalet en cuanto nos quedamos solos. —Es solo que yo creí que me iba a traicionar. —Ese es tu problema, que piensas que cualquier persona te podría traicionar cuando no es así. Debes de aprender a confiar en las personas. —¿Y cómo quieres que lo

