La canasta.

1369 Palabras
En qué momento llego aquella canasta grande frutal, y una nota que no decía nada. Ofelia de cabello pintado la mitad del color naranja y la otra de su cabello natural castaño oscuro, de jeans con la camisa y logo de castillo binas, que esta recargada en el mueble de vidrio mirando a Karina su compañera, hablar con el jefe Cesar y ocasionalmente riendo. —Deberías venir conmigo. Karina sonríe al agradecer y decir: —Será mejor que deba volver al trabajo. —Espera acompáñame a la oficina, quiero mostrarte algo. Es como ambos se dirigen a la oficina, mientras ella pregunta de qué se trata a lo que Cesar responde: —Bueno se acerca el aniversario de castillo binas, y cada sucursal lo festejara y bueno estoy esperando a mi hermana Eva. Ella asiente al pensar, “una hermana”, él sigue hablando. —Tiene planes que mi padre acepto, es por eso que estoy esperando a que llegue, que me parece que no debe tardar, mi hermana vive en San Luis Potosí solo que vino de visita. —Qué bueno. —responde Karina sin saber que decir. Escucharon abrirse la puerta sin que nadie llamara antes. —Como siempre. —dice Cesar. Al ver a su hermana entrar y que Karina haya volteado a ver hacia la puerta, viendo a una mujer de cabello castaña rubia y muy pecosa, con un arito en la nariz. —Buenas tardes. —Perdón creí que estabas solo hermano. —No te preocupes, pero ven. Es como ve a Cesar abrazar, recibiendo a su hermana él alto y ella digamos que le llega por la nariz, es como Karina piensa por un momento en su hermana, con quien ha tenido contacto igual que sus padres y comúnmente va a comer, cuando Oliver sale de la ciudad como está vez. —Déjame presentarte a Karina. Karina sonríe a lo que Eva se presenta, estrechando las dos las manos. —Pero siéntate y de que hablaban. —dice Eva al sentarse. —Le comentaba a Karina sobre el aniversario y sobre tu juego. —dice Cesar. —A sí y papá acepto, bueno te hablare sobre eso Karina, mi plan es hacer un juego para niños y que los niños ganen diferentes tipos de juguetes o cosas, pero tengo la idea de elegir a alguna de las empleadas de mi hermanito, para que se ocupen y ahora que te conozco me encantaría que fueras una de ellas. —Una de ellas. —Si mi hermana tiene el plan de tres chicas, deja y llamo a las otras así las conoces. Las dos se quedaron por un momento solas en la oficina, al hablar Eva sobre su padre y sobre la primera sucursal donde se encontraba trabajando Karina. —Y ahora estás trabajando en la sucursal de mi hermano. —Si. —Y cómo te sientes aquí. —le dice Eva. Ahora sentada en la silla, donde se encontraba sentado Cesar. —Muy bien señorita Binas. —Dime Eva con confianza. En eso entran Olga, Fátima detrás de ellas estaba Cesar, cerrando la puerta detrás de él. —Siéntense les presento a mi hermana Eva. Eva igual se presentó con ellas, Karina como Cesar solo las miran a lo que él dice: —Bueno las dejo hablando, me retiro. —Si gracias. Cesar solo salió de la oficina dejando a ellas hablando del plan de Eva, al salir viendo que no hay muchos clientes y que se queda haciendo algunas cosas. Karina mira su celular, al ver que recibió un mensaje que empieza a leer. “Karina me acompañas a comprar un regalo para mamá.” A lo que ella recuerda que, en dos días, será el cumpleaños de su mamá, a lo que enseguida Karina respondió con un sí y que pasaría por ella a la escuela, ya que está manejando el jeep que no se lo llevo está vez Oliver. Ya habían salido de la oficina y se despidieron de Eva, que debía ir a ver a su madre, a lo que Cesar fue quien la acompaño. El trabajo estuvo tranquilo, común como siempre a lo que, a la hora de salir, a lo que va directo al auto al sonar su móvil. “Está bien acá te espero.” Había leído la respuesta de su hermana, solo subió y comenzó a manejar hasta llegar a la escuela de Jimena, deteniendo el jeep esperando a que saliera su hermana, no espero mucho porque después vio que ella venía hablando con sus compañeras, para luego saludarse. —Sube ¿Cómo te fue? —Bien. —Qué bueno, mucha tarea. —Si. —empieza Jimena a decir entre otras cosas. A lo que mientras maneja ella escuchando a su hermana, respondiendo Karina ocasionalmente, al estar de acuerdo o en desacuerdo cuando se da cuenta que no trae algo, a lo que dice: —Hay olvide meter un paquete que compre y los deje en el departamento. —De que es. —dice Jimena. —A es que vi unos libros de los que le gustan a mamá leer, que es un paquete de siete libros, pero bueno pasemos a la tienda que quieres ir a ver el regalo de mamá, y de ahí vamos rápido al departamento. —Si me gustaría conocer tu departamento. —Pero no ya lo conocías. —No, la vez de esa cena que invitaste a mamá y papá yo no vine, estaba en la pijamada en casa de Paola. —A sí, por eso ya no viniste. Seguían en el carro hasta que llegaron a la tienda de la que le había hablado, a lo que se estaciono y ambas bajaron entrando a esa tienda, donde vieron muchas cosas para señoritas y señoras que las dos buscan algo bonito, para su mamá. —Mira Karina este juego. A lo que Karina voltea al ver un juego de cocina, ella solo mueve la cabeza al decir: —Sigamos viendo lo demás, tal vez encontremos su regalo. —Si. Es como las hermanas continúan buscando. —y Oliver. —Tuvo que salir ayer de la ciudad. —¿Qué paso? —Su tío lo llamo al teléfono. —Y cuando regresa. —Pasado mañana. Jimena solo mueve la cabeza. En eso encuentran un bonito regalo para su mamá, encontrando una cartera que ayudo Karina a pagar a completando a su hermana, para después subir al jeep de nuevo, que ahora se van al departamento. Estando las dos en el elevador hasta llegar a su piso, llegando a la puerta que abre con llave y entran, corre Karina hacia donde esta los libros. Su hermana curiosea un poco, al darse cuenta de una canasta sobre la mesa del comedor. —Karina. —dice fuerte. —¿Si? —pregunta fuerte. —Y está canasta de fruta. Se queda un momento pensando al preguntarse, “canasta”, a lo que ella sale yendo al comedor y ver a su hermana cerca de la mesa, diciéndose al pensar, “en qué momento llego esa canasta”, ella se acerca a mirar. —La nota no dice nada. —dice Jimena al darle la tarjetita en blanco. Karina lo toma dándose cuenta que era cierto, no decía nada, solo la devolvió adentro de la canasta viendo que traía un surtido de rica fruta, a lo que decidió tomar foto y también a la tarjeta. Entre las dos tomaron algo de la fruta para llevarse a casa, después salieron de ahí y mientras iban caminando hablando es como de repente, ve al conserje a quien llama al decir: —Buenas tardes señor José, sabe quien trajo la canasta de frutas. —Buenas tardes señorita, si vino un repartidor buscando al señor Oliver quien me dejo su canasta, y que deje en su mesa. —Si gracias, le dijo quién lo mandaba. —Lo siento solo dijo que fuera entregada al señor Oliver. “Oliver” piensa ella. —Está bien gracias. —De nada. De ahí las dos volvieron al coche, para solo ir a casa de sus padres, aunque con la idea de preguntárselo a Oliver si sabe de quién se trata.
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