Capítulo 13

1880 Palabras
AIDEN. Me despierta el sonido de la voz de Alexia a lo lejos. El sol apenas está asomando por la ventana. Miro a mi alrededor, la habitación es un desastre. Claro ejemplo de lo que estuvimos haciendo por la noche. Sonrío como un tonto, esta mujer me enloquece. Me levanto, colocándome el bóxer, y salgo en busca de ella. La veo en el comedor, de espalda, con mi celular en la oreja. - Si Raoul, soy Alexia. Aiden todavía duerme. ¿Pasó algo? ¿Necesitas que lo despierte? -pregunta en un susurro. Llego a ella, rodeándola con mis brazos, pegando su espalda a mi pecho. Esta en bragas y con una camiseta que apenas le llega al ombligo. Inhalo el olor dulce de su cabello, mientras paso mis manos por su abdomen. Ella da un respingo y ríe. - Espera, ya te lo paso. Acaba de despertar -me tiende el celular. - Raoul habla rápido que estoy ocupado -le ordeno, sin despegar mis labios del cuello de Alexia. - Ya me di cuenta -se ríe del otro lado de la línea. -Hay reunión en la Mansión en 15 minutos. Tenemos que estar allí -me informa. Diablos. - Te veo en 15 minutos allí -y corto la llamada. Dejo el teléfono a un lado, y volteo a Alexia para que quede frente a mi. Ella pasa sus brazos por mi cuello para acercarme. - ¿Esta todo bien? -me pregunta preocupada. - No lo sé. Solicitaron una reunión con nosotros, veré qué está sucediendo -no la dejo pensar y ataco sus labios. Dulce manjar de Dios. Mis manos recorren su cuerpo, desde su espalda hasta su trasero. Lo apreto, restregandola contra mi creciente ereccion. - Aiden -murmura excitada. Ladea su cabeza para darme un mejor acceso a su cuello, y gustoso lo acepto, besando cada centímetro de su piel. La levanto en el aire, enroscando sus piernas en mi cintura, sin dejar de besarla. Llego al sillón y me siento con ella arriba. - ¿Alfa qué cree que está haciendo? -me pregunta juguetona. - Es que no puedo resistirme a sus encantos gamma, me tiene hechizado -saco su camiseta, dejando expuestos sus pechos. Me llevo uno de sus pezones a la boca, chupandolo, mientras con la otra mano masajeo el otro pecho. - Mmha -gime, enroscando sus manos en mi cabello. Puedo oler su humedad y sé que ya está lista y esperando por mi. Arranco sus bragas, rompiendolas, al tiempo que me deshago de mi bóxer. De un movimiento me introduzco en ella. -¡Ah! Aiden -gruñe. Mi nombre se escucha tan bien en sus labios. Clavo mis manos en su cadera para comenzar un lento vaivén. Esta mujer es mi perdición. Sus manos bajan hasta mis hombros, arañando toda la piel a su paso. Aumento la velocidad, chupando y mordiendo sus pechos. De nuevo nos arrimamos al borde del extasis, gruñendo y gimiendo. El sudor aparece en nuestros cuerpos. Paseo una mano por su espalda, hasta llegar a su cabello. Lo sostengo fuerte y lo jalo, tirando su cabeza hacia atrás. -¡Ah! -la escucho gemir. - Nena, acaba para mi -le susurro al oído, dándole una nalgada. Comienza a moverse más rápido. Y explota de placer sobre mi, haciéndome llegar al clímax. Jadeamos en busca de aire, ella todavía sobre mi y yo dentro de ella. Y debo decir que es la mejor sensación del mundo. - Estaría todo el día así contigo -retiro un mechón de su pelo que tiene pegado en la frente. - Alfa tiene responsabilidades y compromisos que cumplir -me regaña juguetonamente. - Sólo déjame cinco minutos más aquí -abrazo su cintura, sin querer despegarme de ella. Rie ante mi actitud de niño mientras acaricia mi cabello. Nos quedamos unos minutos así, disfrutandonos en silencio. Escucho el acompasado ritmo de su corazón. La quiero. La quiero con toda la intensidad de mi cuerpo, de mi corazón, de mi alma. Estoy jodidamente enamorado de esta mujer. Suspiro, separándome de ella. - Es la segunda braga que me rompes en menos de 24 horas -me regaña, saliendo de arriba mío. - Mi amor, si quieres puedo comprarte cincuenta iguales -me paro, acercándome a ella. - ¿Cómo me dijiste? -pregunta con recelo. Se coloca su camiseta. - ¿Mi amor? -dudo. ¿Me apresuré mucho? - Mm, me gusta como suena -me sonríe picaramente. Me acerco para besarla. Bajo una mano por su costado, recorriendo su cuerpo. Me la sujeta, alejándome de ella. - Alfa detenga su apetito s****l que llegará tarde a la reunión -le hago puchero y ella ríe. -Vamos, ve a cambiarte que prepararé un desayuno exprés. A regañadientes hago lo que me pide. Afortunadamente traigo una muda de ropa extra. Cuando bajo, desayunamos rápidamente, disfrutando de nuestra compañía. Se prepara para el trabajo, y yo aprovecho para alcanzarla hasta allá. - ¿Tienes entrenamiento hoy? -le pregunto, antes de despedirme. - Si, Karlos viene a buscarme -los celos me invaden, pero los contengo, sé que sólo es su mejor amigo. - Bueno, ¿te veré esta noche entonces? -se acerca, acortando la distancia entre nosotros. Coloca sus manos en mis mejillas y me sonríe. - No tienes que preguntarme todo, simplemente ven y ya. Sé que sabes donde encontrarme -me guiña un ojo. La sujeto, acercandola más a mi, y la beso. - Siempre sabré donde encontrarte -le confieso. Me da un último beso y se despide de mi, bajándose del coche. La veo alejarse a través de la neblina. ~ Raoul me espera frente a la mansión de la manada Raksha. - Veo que te estuviste divirtiendo anoche -me dice cuando llego a su lado, señalandome el cuello. Cuando me miro, varias líneas rojas aparecen en mi visión. ¡Los raguños de Alexia! Los tapo de manera improvisada todo lo que me es posible. - Ya cállate y entremos -se ríe divertido de mi expresión. Maldito Raoul. Dentro están esperando ya por nosotros el alfa Dante, el beta Karlos y todo el Consejo de Ancianos. - Caballeros, buenos días- nos saluda Karlos. - Por favor, tomen asiento. Asentimos en señal de saludo, tomando nuestros lugares. - Díganme, ¿a qué se debe tan pronta convocatoria? -voy directo al grano, ya quiero acabar con esto. - Se han contactado con nosotros las manadas del Este y Sudeste -toma la palabra la anciana Dana. -Estuvieron sufriendo algunos ataques aislados de Salvajes. - Tal parece que toda esta región está siendo casualmente atacada -ahora es Genesio el que habla. - Pero hay algo que no me cierra -comento. -Los Salvajes actúan solos, ¿Cómo es que puede haber tantos ataques de éstos en simultáneo? Me desconcierta. Miro a Raoul, tiene la misma expresión que yo. - Creemos que alguien podría estar creandolos apropósito -apunta Dante. - ¿Con qué motivo? -expone Raoul. - Pues no lo sabemos todavía, es lo que estamos tratando de averiguar -Dana hace un gesto hacia nosotros. -Caballeros les pedimos estén atentos -nos advierte. - Esta semana estaremos recibiendo a los alfas y betas de las manadas que han sido atacadas -nos informa Karlos. - Me parece una excelente idea -concuerdo. - Les estaremos informando cuando y donde serán las próximas juntas -el tono de voz de Dante es duro. - De acuerdo -asiento. -Ciertamente no nos gusta el rumbo que están tomando estos ataques. - En eso estamos de acuerdo Alfa Aiden -acuerda conmigo Dante. - Bien, eso es todo Caballeros -finaliza la reunión Dana. Nos levantamos saludando a todos, listos para retirarnos. - Los acompaño muchachos -nos alcanza Genesio. Le lanzo una mirada de ayuda a Raoul, y éste se ríe de mi. Mierda, no te rías, ayúdame lo reto a través del link, fulminandolo con la mirada. Es tu suegro, no el mio me responde encogiendose de hombros. - Iré a traer el coche -masculla Raoul, abandonandome. - Oye muchacho -me llama Genesio. Me giro para quedar frente a él. -Entiendo que pasaste la noche en mi casa -levanta las cejas. Diosa Luna, ya estoy en problemas. - Em... -dudo un segundo, porque no sé qué contestar. Él se ríe de mi expresión dubitativa. - Tranquilo, no voy a regañarte como un papá celoso. Mi nieta es adulta y consciente de lo que hace -me tranquiliza. - No quisiera importunar Señor Genesio -comienzo diciendo, pero él me corta. Me tiemblan los dedos. - No, para nada. No sabes cuanto esperé por este momento. Ver así de feliz a mi nieta -lo miro sorprendido por su confesión. - Me alegra escuchar eso, porque su nieta me hace el hombre más feliz del mundo -sonrio como un tonto. Menos mal que no está Raoul aquí para verme, sino ya se estaría burlando de mi. - Eres más más bienvenido en nuestra casa hijo, y sobretodo en nuestra pequeña familia -me palmea el hombro. Entiendo que es como darme su bendición, y me deja más que tranquilo. - Le agradezco mucho Señor Genesio -le devuelvo el gesto. En ese momento llega Raoul con el coche. -Lo invito a nuestra aldea, a conocer al pueblo. Me mira sorprendido, pero contento. - Sería un placer -accede, y le abro la puerta para que pueda entrar. La trayectoria a la aldea la hacemos mayormente en silencio, con algún que otro comentario de Genesio sobre diferentes temas. Cuando llegamos, Camil nos está esperando. - ¡Hermano! -salta a mi encuentro, la atrapo en el aire. - Camil, te presento al Señor Genesio. Es el abuelo de Alexia -hago un gesto hacia él. - Genesio, le presento a Camil, mi hermana. Él le extiende la mano, pero ella se lanza para abrazarlo. Niego mentalmente, Camil toda cariñosa. - Un gusto Señor, entonces es el suegro de mi hermano -enarca las cejas, burlonamente. La fulmino con la mirada. ¿Es que no tiene pelos en la lengua? Genesio larga una carcajada. - Así parece hija. Un gusto conocerte -le sonríe simpaticamente. - Vamos, asi le muestro la aldea -lo toma del brazo y lo guía en un corto recorrido. Raoul y yo vamos detrás de ellos, conversando de nuestros propios temas. - ¿Qué crees que sean estos ataques? -nos alejamos un poco de ellos, para que no puedan escucharnos. - Realmente no se me ocurre qué puede ser, y es lo que más me preocupa -le contesto. -Quiero que refuerces la vigilancia de noche, que patrullen en parejas de dos -le ordeno. - Muy bien -asiente. Siento que vibra mi celular, sacándome de la conversación. Miro la notificación, es un mensaje de Alexia. AL: Creo que lo extraño un poco alfa. Sus palabras me hacen sonreír. AI: ¿Lo crees o lo sabes? AL: Bueno, realmente lo extraño. Es raro no tenerlo en los alrededores acosandome. No puedo evitar largar una carcajada, siempre tan elocuente con sus palabras. Raoul lo nota, y se burla de mi. - ¿Mensaje de la novia? - Ya cállate. ¿No tienes mejores cosas que hacer? -gruño de mal humor. Él ríe, alejándose con las manos en alto. AI: Cena conmigo hoy. AL: Como negarme a tan romántica petición. AI: Te paso a buscar a las nueve ;) AL: Te estaré esperando :) Ansioso, espero que llegue la noche para volver a verla.
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