Tell el-Mukayyar – La incursión nocturnaCuatro chicos del equipo, poniendo cada uno una mano en el espacio libre de las cuatro esquinas del cubo, intentaron levantar delicadamente la misteriosa esfera. Casi sin esfuerzo, dándoles una enorme sorpresa, el globo n***o se levantó algunos centímetros. La operación parecía ser mucho más fácil de lo que habían previsto. «Es muy ligera», exclamó el más joven de los cuatro. «Debe pesar diez quilos como máximo». «Con mucho cuidado», ordenó rápidamente Elisa. «No podemos arañarla por ningún motivo. Ahora, muy lentamente, todos juntos, intentad sacarla». Los cuatro se organizaron para sincronizar sus movimientos y, en pocos segundos, ya habían sacado la esfera del pesado contenedor. «Apoyadla aquí», dijo Elisa, indicando una balda de madera, acol

