10 Después de un largo rato, Murdock se desenredó de Rose y volvió a atizar el fuego. El tenía hambre y Rose debía de tener hambre también. Pero Rose le obstaculizaba cuando el intentaba cocinar de alguna manera. Ella aprovechaba cualquier oportunidad para apoyar la cabeza en su hombro y suspirar profundamente. Aunque Murdock no estaba acostumbrado a tanta atención ni cariño, no le molestaba en absoluto. Todo lo contrario, el descubrió que le gustaba. El no sabia si esa atención era afecto en si mismo o es que era la manera de ser de Rose. A el no le importaba y no se detuvo a analizarlo en demasiada profundidad. “¿Qué tenemos en la agenda para hoy?”. Preguntó Rose, cuando Murdock le dio un buen trozo de carne. “¿Tenemos que almacenar la carne y pensar en alguna manera de curtir las pie

