“Tómatelo como un buen ejercicio aeróbico”, susurró Murdock en el oído de Metzger. El entonces fue a ver como estaba Collier, quien no se había movido desde que empezó la pelea. Cuando saltó por encima del tronco sobre el que se apoyaba Collier se dio cuenta de que tenía las manos atadas. La cuerda pasaba por debajo del tronco y luego y alrededor de su cintura. Tenía la mano izquierda cubierta de sangre y cuando la miró mas detenidamente, Murdock vio que le habían cortado el pulgar izquierdo por la primera falange y que esta sangraba abundantemente. Collier también estaba desnudo. “Rose, dame una de tus servilletas de cuero”, le pidió Murdock. Rose que había dejado de vigilar a Metzger ahora que el estaba bien atado, había tirado al suelo casi todo lo que llevaba encima y estaba atendien

