8 Cuando Murdock se despertó, calculaba que faltaría una hora para el amanecer. El se puso en pie, tomó un trago de agua, cogió su lanza y todo el equipo que pensó que pudiera necesitar. El dudó cuando vio la cuerda. Mejor me la llevo, por si acaso. Pensó, mientras se la liaba alrededor de su cuerpo, justo cuando estaba a punto de partir, Rose se despertó. “¿Ya te vas?”. Preguntó con los ojos medio cerrados por el sueño. “Si, ya me voy, lo siento por haberte despertado. Quédate al lado del fuego y estarás bien. Vuélvete a dormir si quieres. Volveré en unas pocas horas”. Dijo el. El le tocó suavemente la cara y le sonrió. Murdock no tardó mucho en encontrar la pérgola y una posición de emboscada. El escogió una posición en la que viento soplara en la dirección en la que el quería y espe

