Como era de esperarse Nadia se mantenía estable al cargar a mi bebe en su vientre y se miraba más hermosa que nunca con esa pansa tan grande… mi hijo Dan tenía poderes metales como yo y lograba entrar en mi mente tanto como yo en la suya. Era mi varón, mi primogénito y heredero al trono de la tierra de las hadas. Estos días estaba entrenando al pequeño hermano de Nadia llamado Abel quien tenía la extraordinaria habilidad de cambiar de forma e imitar… se trasformaba en los Pegasus, en las águilas de las montañas, en nosotros y hasta en mi madre jajajaja era un ser realmente fantástico. Pero yo realmente hubiera querido que también imitara nuestros poderes que si bien podía aprender algo con mucha practica era realmente difícil… así que eso me mantenía bastante ocupado y concentrado… por lo

