Prácticamente había dejado a Eleny a merced de Aznar, inevitablemente ese maldito me la arrendataria… tenía que buscar el modo de entrar para poder estar con ella… aún recuerdo su dulce fragancia corporal, sus besos que hacían volar mi mente hacia otra dimensión y su intimidad algo que había hecho mío para siempre. Me propuse a entrar tratando de chocar con la barrera con mi super fuerza y usando mi velocidad… pero nada funcionaba… también lance todo tipo de cosas, arboles, grandes rocas, hasta quise pasar volando por lo mas alto y nada… seguían pasando los meses, yo realmente me estaba desesperando… mis familiares estaban contentos por el oro recibido, habíamos podido renovar carretas completas, compramos mucho lindo ropaje y pudimos viajar a las grandes ciudades para alimentarnos y conse

