—¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! Después de lanzar mi alarido y poner a David atrás de mi… buscando protegerlo de ese ser tan grotesco… —¡No abuela!! No grites por favor porque se trata de mi madre… por favor no lo hagas… el corrió para recogerla del suelo y a ella le sangraban sus oídos… David le acariciaba su cabeza y su rostro, después todos los híbridos se acercaron a mi… aunque me hicieron sentir mucho miedo ellos solo buscaban que yo los acariciara también… ellos posaban sus cabezas en mi regazo en mis brazos en mis piernas… yo ahí sentada en las rocas tratando de darles amor… eran mis nietos y a ellos les atraía esa afinidad consanguínea tan directa… —Mis bebes vengan acá, vengan todos, mis amores… yo los llenaba de besos pero rompí la manga de mi ropaje y la moje en el riachuel

