Cuando logré finalmente zafar la venda de mis ojos pude ver que estaba en prisión, pero no había ventanas y el olor era nauseabundo… una mezcla de humedad con mortandad… definitivamente era un subterráneo… no podía gritar ni usar mi poder del alarido tenía una venda amordazado mi boca, metida entre mis dos labios sumamente apretada, el que había hecho esto… sabía muy bien lo que estaba haciendo… la puerta se abrió y la imbécil de Rina apareció frente a mi… —Grrrr era lo único que podía emitir… —Me imagino que sabes porque estás aquí… mmm se me olvida que no puedes hablar… mejor no crees. Entonces solo escucha… te tengo aquí para vengarme… ya que tú eres la única culpable de la muerte de mi líder y de mi padre… —Mmm Grrrr. —Asi que pienso matarte de hambre, haaaa y tu hija no está aquí,

