Veronika sentía que una parte de ella, una pequeña, era arrancada de su pecho. ¿Cómo era posible que Kirill actuara de esa manera contra ella y su hermana? Kira lo cuidó cuando Veronika los envió en ese barco, y Veronika no hizo más que protegerla, cuidarlo y revivirlo de los castigos de Roman. Ante ella Kirill se mostró como un buen hombre, uno herido por la muerte de su esposa y su hijo, y era entendible que hiciera lo que fuera por un hijo, pero esa no era justificación para que le entregara sus vidas a Roman, y justo en ese momento cayó en cuenta que no fue una alucinación. Realmente había ido por ella a las afueras de la cueva. —¿Por qué? —preguntó Veronika hacia Kirill—. ¿Por qué no hiciste lo correcto y viniste a mí como era debido? Kirill tragó saliva. Tenía un motivo, un buen m

