—¿Listo para verte al espejo después de tantos años? —le preguntó ella. Kirill respiró profundo. Llevaba mucho tiempo sin ver su reflejo en un espejo. Olvidó cuándo fue la última vez, y también lo que vio, pero estaba preparado para no conseguir a la misma persona. —Listo —le dijo cuando ella lo llevó de nuevo al baño. Veronika lo miró, le sonrió, y lo empujó hacia el espejo. Al principio Kirill tenía los ojos cerrados, y como un niño, abrió primero uno y luego el otro. El impacto al verse fue tremendo. No esperaba eso, esperaba algo peor, pero tampoco estaba complacido. Estaba más viejo, no tanto, pero tenia surcos y marcas de los gestos que hacía con su rostro. Sus pestañas eran más largas, al igual que su cabello, pero lo más impactante era la cicatriz que le cruzaba el rostro, y qu

