10 –¡Estuviste genial! –le dijo Adriana, la muchacha peli naranja, a Mónica, en el momento en que todos los miembros de la agrupación regresaron al camerino para aprovechar el pequeño descanso que solían tomar antes del encore. –Me tenía que fajar, como solo me dejaste con dos canciones… –dijo Mónica acomodándose su largo cabello castaño. –Princesita, es que nunca he cantado la mía… –el rostro de Adriana mostraba una expresión de humilde súplica. –Adri, tienes toda la razón, es más, me sorprende que, en casi dos años, nunca me lo hubieras pedido –las palabras de Mónica iban acompañadas de su búsqueda por un vaso plástico en el que se pudiera servir un poco de agua. Adriana lo encontró primero entre la enorme mesa repleta de bebidas y pasa bocas y no dudó en servirlo ella misma y pasár

